El agua de mar hace que todo el cuerpo funcione bien. Que todo el cuerpo vuelva a funcionar.
Pero el cuerpo, por muy bien que funcione, no puede hacer ciertas cosas:
No puede recrear una parte del cuerpo perdida, muerta (excepto pelo y uñas).
Tampoco puede eliminar agresiones externas: una espina en un pie, un cuchillo en la espalda, una endodoncia, medicamentos (*).
Tampoco puede hacer cambios estructurales: si somos bajos de estatura, no puede hacer que crezcamos, si tenemos dientes que no pueden eclosionar porque chocan con otros, no puede hacer que eclosionen.
El estado del cuerpo influye en la mente, pero no es la llave de la felicidad.
(*) El cuerpo por sí solo, y mejor con la ayuda del agua de mar, intenta reparar los daños que producen los medicamentos, pero si no dejamos de tomarlos, no dejarán de producirse daños.
Como en muchos otros casos a la gente que quiere rezar, los okupas del Vaticano acaban de disolver a las Hijas del Amor Misericordioso. 120 monjas. Hay vídeos suyos en youtube (buscando "diosidencias"), como éste o éste. Ella narra algo que le pasó en un concierto, en que el Demonio intentó convencer de que "el amor (puro, desinteresado) no existe". |
Acabo de publicar un libro sobre el tercer mandamiento. Tienen la reseña aquí |
Rezar el Rosario (mejor en latín) es el último y único recurso que nos queda.
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