La palabra "arte" significa "Conjunto de preceptos y reglas necesarios para hacer bien algo". En este artículo hablamos del significado espurio, añadido recientemente: "Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada (sic) que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros."
Que algo no tuviera nombre antiguamente, ya nos indica que antiguamente no tenía una naturaleza propia, y que es un "invento moderno", por tanto, del Demonio.
En los primeros tiempos todo se hizo con un fin utilitario, para que sirviera para algo. Resultando la belleza de su utilidad, nunca un añadido y mucho menos como fin en sí mismo o como ejercicio de expresión de alguien. Es decir, ni había arte ni artistas ni "expresiones artísticas", ni "obras de arte", ni literarias, ni escénicas, ni musicales, ni pictóricas, ni escultóricas, ni arquitectónicas.
Es decir, cuando los chinos hacían sus pagodas con la forma de pagoda y todos sus detalles, no lo hacían "para que fuera bonita", sino con fines estrictamente utilitarios. Igual que los chinos, todas las culturas de todos sitios.
Los judíos no tenían "literatura" ni "artes". Escribían las palabras de Moisés, profetas, reyes, historia,... pero nada de fantasía, irreal, imaginativo (lo que se llama "literatura de ficción").
Y no hay mayor utilidad que los actos religiosos.
Las artes nacieron como especializaciones, derivaciones, partes, de actividades religiosas. Los retratos de difuntos que encontramos en las catacumbas no son "obras de arte", sino retratos de difuntos para mantener su recuerdo. Las iglesias románicas no son "expresiones artísticas", son construcciones religiosas para servir a los fieles.
El teatro (y todo lo que ha venido detrás: cine, tv, películas por internet, conciertos, exposiciones, ballet,...) empezó en Roma por exigencia de sus dioses (demonios), con contenido inmoral (y a veces obsceno). Ver detalle en la reseña del libro "La ciudad de Dios", de san Agustín. En ese libro leemos: "no hay autor más excelente que Dios, ni arte más eficaz que la palabra de Dios": teniendo la Biblia no necesitamos "literatura de ficción" (además que es dañina).
La época de esplendor de la civilización ocurrió en Europa en lo que ambigüamente se llama "la Edad Media" (y lo que algunos anti-Dios anglosajones llaman "Dark Ages", -Años Oscuros-), siglo XII. En ella toda la actividad de la sociedad estaba orientada a Dios.
A partir de ahí, el declive, empezando con la construcción de iglesias más masificadas y por tanto, menos proclives a servir a lo que debe servir una iglesia (el contacto de los fieles con Dios a través de la interiorización), y más proclive a servir a temas mundanos. Iglesias más a satisfacer los sentidos externos (belleza visual, grandiosidad, órgano) que a ayudar al recogimiento.
El próximo día 27/1/2026 a las 19:30 (Dios mediante) el autor presentará el libro en la librería Namasté de Madrid, c/ Arquitectura 7. |
Rezar el Rosario (mejor en latín) es el último y único recurso que nos queda.
Copyright, aviso legal y ciberseguridad