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Importancia de dar la mano al enfermo (y a los bebés)

(Tema no muy reflexionado ni experimentado. El lector tome lo que le sirva).

A quien

A enfermos con los que no se puede establecer mucha comunicación oral, aunque también a los que sí. También a bebés.

En qué consiste

Hablamos de dar la mano, tocar, acariciar con nuestra mano la suya (o las dos manos).

No estamos hablando de acariciarle la cara, o la cabeza, o el hombro, o la barriguita,...

Hay varias formas de establecer relación entre dos manos: más o menos de igual a igual, o una que toca y la otra que es tocada, agarrada, acariciada (una activa y la otra pasiva).

Es por tanto, como dialogar con la otra persona. Cuando dialogamos tanto hacemos algo activo (hablamos), como pasivo (escuchamos).

La otra persona puede necesitar más hablar que escuchar, aunque siempre es conveniente algo de alternancia en los papeles:

Qué pasa cuando damos la mano

Pues, evidentemente, que hay un dialogo muy directo entre los dos donde es más difícil engañar al otro. Cuando nos damos la mano formalmente transmitimos menos porque es un momento y podemos (intentar, en parte) fingir, pero cuando hay un contacto prolongado, pues el otro se da cuenta de lo que sentimos sin pronunciar ninguna palabra.

Evidentemente, si estamos “mal”, no es el mejor momento de tomarle la mano a nuestra madre enferma.

Resultado

Observemos la posición de sus manos al entrar al visitarle y al salir. Igual vemos que al entrar las tiene cerradas, tensas, y al salir las tiene relajadas.

Por qué la mano y no otra parte del cuerpo

El que mueve los pies quizá mueve el corazón, pero parece claro que el que mueve las manos, mueve la cabeza:


Como en muchos otros casos a la gente que quiere rezar, los okupas del Vaticano acaban de disolver a las Hijas del Amor Misericordioso. 120 monjas. Hay vídeos suyos en youtube (buscando "diosidencias"), como éste o éste. Ella narra algo que le pasó en un concierto, en que el Demonio intentó convencer de que "el amor (puro, desinteresado) no existe".

Acabo de publicar un libro sobre el tercer mandamiento. Tienen la reseña aquí

Rezar el Rosario (mejor en latín) es el último y único recurso que nos queda.
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