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Hamer y el agua de mar (o cualquier otro remedio o terapia)

Vamos a aclarar aquí la relación entre Hamer y el agua de mar.

Mucho de lo dicho aquí está dicho en el libro, con otro orden. Es conveniente no olvidar lo que se dice en el apartado "¿Dónde podemos conseguir ayuda?" (capítulo 9), el final del capítulo 7 y lo dicho en el capítulo 11, en espacial el apartado "La mejor terapia es...".

Consciente, inconsciente, automático

Nuestro cuerpo tiene

  1. un funcionamiento regido por nuestra voluntad (quiero mover un dedo y lo muevo)

  2. un funcionamiento automático (digestión, curación de heridas, respiración,...)

Podemos influir en su funcionamiento automático en diferentes grados y formas. Tenemos dominio sobre la respiración (y así podemos bucear un rato). Sobre la digestión no tenemos tanto dominio: sólo podemos facilitarla o dificultarla. Y sobre la curación de heridas lo mismo: puedo lavarlas con agua de mar, aplicar calor, pero poco más. Nosotros podemos llegar a tener consciencia de la herida, pero el cuerpo usa mecanismos totalmente inconscientes para curarla.

Es decir, en nuestro cuerpo ocurren cosas de las que no sabemos nada. Somos totalmente inconscientes de ellas (aunque nosotros estemos despiertos, no durmiendo inconscientes).

Lo que nos dice Hamer

Hamer nos dice que hay unas reacciones corporales inconscientes que se desencadenan por un shock y evolucionan según evolucione ese shock (según su intensidad y duración, cese, y el tiempo que haya pasado tras ese cese). Esas reacciones corporales las llamamos enfermedades, y les ponemos nombre según sus síntomas.

A menudo tenemos enfermedades que podemos ser conscientes de ellas pero que dejamos evolucionar automática, inconscientemente (por ejemplo, un pequeño catarro: "ya se me pasará"). Igual que hacemos con las pequeñas heridas que somos conscientes (pincharnos con un rosal): las cuidamos un poco y nos olvidamos de ellas.

Gracias a Hamer podemos intervenir conscientemente en las enfermedades graves causadas por shocks. Intervenimos en el shock, porque es la causa de la enfermedad y el estado del shock dirige la evolución de la enfermedad.

Del shock (y los síntomas de la enfermedad) es de lo único de lo que podemos llegar a ser conscientes, de los mecanismos que desencadena el shock no tenemos ni idea, son totalmente inconscientes (¿cómo se generan las imágenes en el TAC a partir del shock? ¿por qué mecanismo afecta cada tipo de shock a un órgano distinto?).

El cuerpo no sólo tiene los mecanismos que se ponen en marcha con los shock, sino que tiene otros muchos mecanismos. Hamer los usaba al recomendar algunos remedios o terapias para influir en la evolución de la enfermedad, sin modificar el estado del shock.

Hay mecanismos corporales inconscientes controlados por shocks y otros independientes de ellos.

Así, además de intentar superar el shock, Hamer recomendaba baños de agua con sal en las enfermedades del riñón, o, una vez superado el shock, recomendaba tomar excitantes (te, café), frío en la cabeza, tomar medicamentos,... con lo que provocaba otros mecanismos inconscientes corporales contrarios a los mecanismos inconscientes corporales regidos por el shock. En el primer caso para provocar más orina (a pesar de que por el shock se orina menos), en el segundo caso para ralentizar el mecanismo inconsciente que se activa al superarse el shock.

Estos otros mecanismos corporales inconscientes no dirigidos por shocks pueden ser tan potentes que eliminen la enfermedad sin intervenir en el shock (sin superarlo). Esto es lo que ocurre con los enfermos de riñón que se curan tomando agua de mar y no tratando el shock que debió originar la enfermedad.

(como explica la Dra. Ilari en estos vídeos). Los enfermos orinan más, dejan de necesitar medicamentos o trasplante. Que los riñones funcionasen mucho mejor con el agua de mar -bebida o inyectada- es algo que ya comprobó Quinton a principios del s.XX con perros).

Enfermamos inconscientemente por shocks y podemos curarnos conscientemente siguiendo las enseñanzas de Hamer (descubriendo cuál fue el shock, leyendo lo que dice Hamer que produce ese tipo de shock y poniéndole remedio); a veces podemos curarnos por mecanismos inconscientes desencadenados por remedios o terapias (superando el shock de forma inconsciente) y a veces puede quedar "congelada" la enfermedad (sin superar el shock), sin agravarse ni resolverse.

Estos remedios, terapias (o cualquier cosa) no nos enseñan a superar el shock y no recaer en él, pero son mejores que nada.

Ejemplo:

Estamos con un cáncer de páncreas por una lucha con alguien.

Podemos salir de ese shock conscientemente siendo conscientes de él, de que nos está produciendo el cáncer, y acabando con la lucha a través del perdón o como sea, de forma que el cuerpo siente que la lucha ha terminado.

Ese shock puede quedar en suspenso (y el cáncer de páncreas "congelado") si, por ejemplo, recibiéramos una gran herencia, nos fuéramos a vivir a las Seychelles y nos olvidáramos de nuestra vida anterior.

Ese shock puede resolverse inconscientemente (y el cáncer de páncreas pasar a la fase de curación) por un hecho fortuito o un remedio o terapia.

El efecto del agua de mar

Como remedio curativo

El agua de mar desencadena el siguiente potente mecanismo inconsciente:

- dado que todas las células están bañadas por un líquido muy parecido al agua de mar diluida,

- dado que las células se alimentan y excretan por sus superficie,

todas las células empiezan a funcionar mejor si se les limpia el líquido que las rodea.

Ello tiene dos consecuencias:

  1. Por la influencia del cuerpo en el alma, al tener el cuerpo más sano estamos de mejor ánimo, y eso nos ayuda a salir de situaciones obsesivas causadas por shocks.

  2. Dado que una de las operaciones que hacen las células es reparar el cuerpo, la fase de recuperación es más intensa y corta.

Es decir, nos ayuda a pasar de la fase de estrés a la de recuperación (es sólo una ayuda que puede no ser suficiente) y, si estamos ya en la segunda, la hace más intensa y corta. (Por ello quizá no es conveniente tomarla cuando queremos lo contrario, por ejemplo, cuando la mucosidad -fase de reparación- nos bloquea los bronquios).

Esto lo confirmé estudiando casos clínicos y viendo que al empezar a tomar agua de mar empezaban a tener los síntomas de la fase de curación.

Como remedio preventivo

Con el agua de mar estamos más fuertes y así:

- afrontamos las situaciones de forma que no nos producen shocks (porque el estado corporal influye en la mente),

- o los shocks nos duran poco y pasan desapercibidos sus síntomas,

- o eliminamos rápidamente los síntomas producidos por los shock que tengamos (como una persona joven repara mucho más rápido las heridas que un anciano).

Un poco como los ricos:

- que la seguridad que les da su dinero les evita muchos shocks (peleas por pequeñas herencias, problemas de hígado, desvalorizaciones,...),

- y si tienen algún shock les dura poco al compararlo con la inmensidad de su riqueza,

- o los eliminan rápidamente porque pueden darse fuertes distracciones (viajes, fiestas,...)

Comentarios

- El agua de mar es un gran beneficio para nuestra salud, que podemos aprovechar para bien o para mal (con buena salud podemos dedicarnos a robar o a trabajar). Y podemos tener más dinero / salud / poder que sabiduría para usarlo: jóvenes herederos que despilfarran su fortuna, ganadores de premios de lotería, artistas con apuros económicos en su vejez.

- Dado que enfermamos por nuestros excesos (*), al tener el cuerpo más fuerte enfermamos menos y tenemos menos posibilidad de descubrirlos (si además conocemos las enseñanzas de Hamer).

- Si estamos en la fase de tensión, el agua de mar puede (no es seguro) provocarnos entrar en la fase de recuperación, donde hay síntomas que, si los interpretamos mal por no conocer lo que enseña Hamer, nos complicarán mucho la vida.

- El agua de mar puede darnos tiempo mientras encontramos una solución mejor (por ejemplo, al estreñimiento).

Los tres niveles

Cuando tenemos creencias erróneas acabamos teniendo sorpresas:

"¡Yo creía que la señal de 40 antes de una curva quería decir que faltaban 40 metros para la curva!" Nos llevamos la sorpresa de acabar en el hospital por tomar esa curva a 100 Km/h.

Hamer y el agua de mar
Si usamos el agua de mar (u otros remedios o terapias) "apoyándonos", "tomando como base" los descubrimientos de Hamer, aprenderemos en qué nos excedimos que nos provocó el shock y la enfermedad (nivel 2), pero a veces también podemos usarla sin tener en cuenta el shock (nivel 1). Todo ello sobre la "roca" de nuestras más profundas convicciones: quienes somos y qué hacemos aquí (nivel 0).

Igual que hay teorías médicas ciertas (Hamer) y falsas (la oficial, patologista), también hay respuestas correctas y erróneas a las preguntas más profundas. Con respuestas incorrectas, por mucho agua de mar que tomemos y sepamos de Hamer, dedicaremos nuestra vida a algo equivocado y además nos llevaremos una gran sorpresa en el momento de la muerte.

Las respuestas correctas nos ayudan tanto a no tener tantos shocks como a que entremos antes en la fase de curación.

(*)

Que nuestras enfermedades están provocadas por nuestros pecados o de nuestros antepasados es algo irrefutable. En toda la Biblia (Antiguo y Nuevo Testamento) estaban convencidos de ello (Job, Juan 9,...). Hasta 9 generaciones nos dice la Biblia que se pagan los pecados de los antepasados (eso si no recaemos en los mismos pecados). No entramos aquí en el grado de culpa que tenemos nosotros o nuestros antepasados, ni en el riesgo de asignar nuestras culpas a los demás, ni al gravísimo pecado que nos puede llevar todo ello (odiar a nuestros padres).


Benditos médicos del seguro (en España) que recetan esto.

En España se puede comprar agua de mar en casi cualquier dietética (por ejemplo, esta), en farmacias (más cara), y en algunos supermercados como éste.

O en esta panadería ecológica que hace el pan con agua de mar y también la vende.

Rezar el Rosario (mejor en latín) es el último y único recurso que nos queda.

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