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Cómo los niños pueden llegar a ser sabios y santos

En otro artículo vimos cómo los niños pequeños (antes del uso de razón) aprenden metafísica.

Aquí vamos a ver cómo aprenden en general los niños pequeños (no sólo metafísica) y cómo, al llegar al uso de razón, pueden hacerse muy santos (y recibir del E.S. el don de sabiduría en particular). Evidentemente sabios de las verdades principales (no de química o matemáticas), y todo lo santos que pueden ser (que es muchísimo más de lo que nos pensamos, aquí veremos por qué).

Este don de sabiduría es de un orden superior a la sabiduría natural, como explicamos en este otro artículo.

En este otro artículo repasamos la biografía de Sta. Bernadette como ejemplo de lo que explicamos aquí, y acabamos viendo algunas facetas de su conducta (ya con uso de razón) que parecen consecuencia de su santidad (virtudes infusas y dones del E.S.).

Estas son mis reflexiones, que fácilmente pueden ser incompletas o erróneas, pues no tengo gran experiencia ni he estudiado mucho el tema.

Aprendizaje progresivo

Aunque el niño pequeño no es consciente de sí mismo, es capaz de razonar rudimentariamente, por eso, por ejemplo, ya entre 2 y 4 años puede preguntar "¿por qué?", va consolidando la causalidad metafísica (que todo ocurre por algo) que aprendieron antes, y a la vez van conociendo más el mundo, la realidad.

El niño recorre con sus "por qué" repetitivos, los 4 niveles de causalidad: material, formal, eficiente y final: ¿por qué se levanta papá ahora? porque suena el despertador, ¿y por qué suena? porque papá lo puso para que sonara, ¿y por qué? porque tiene que levantarse ¿y por qué? para ir a trabajar ¿y por qué? para cumplir su obligación ¿y porqué? porque lo manda Dios ¿y por qué? porque nos quiere mucho ¿y por qué? porque Dios es amor ¿y por qué? porque Dios es lo mejor y más grande, ha hecho todo con su infinita sabiduría y nosotros no podemos saber más que Él y decirle "que se equivocó". En manos de los padres está el dar las buenas respuestas al niño.

Y van aprendiendo verdades más complejas: dar, pedir, dependencia (podemos pedir pero pueden darnos o no), obediencia, el amor puro (no damos nada y nos dan), etc.

Cómo aprenden

Hasta el uso de razón:

Aunque van empezando a usar el razonamiento, aprenden por sugestión (copiando, sin razonar). Ven cómo otro niño va en bicicleta y ellos hacen lo mismo, porque no saben que "es imposible que nada se aguante sólo en dos puntos" (que es lo que cualquier adulto que viera por primera vez una bicicleta quieta diría).

Todos hemos percibido que a veces, cuando decimos algo a alguien, ese alguien es "impermeable" a nuestras palabras (y nosotros solemos hacer lo mismo). En cambio los niños pequeños son como "esponjas" que aceptan, absorben lo que se les enseña consciente o inconscientemente. Así sean los padres, así saldrán los hijos ("de tal palo, tal astilla", salvo influencias externas, claro).

(En la edad adulta también se usa mucho la sugestión).

A partir del uso de razón reciben las virtudes infusas y dones del E.S. (en particular sabiduría)

Cuando fueron bautizados recibieron la gracia, la vida sobrenatural, pero diminuta. Es como una mujer que acaba de concebir: tiene su hijo en su interior pero es algo minúsculo. Hasta el uso de razón no ganan méritos (porque no son conscientes) pero pueden ir forjando buenos hábitos (virtudes adquiridas) que, de no mediar impedimento, harán que cuando lleguen al uso de razón avancen muchísimo en su santidad, desarrollando rápidamente las virtudes infusas y dones del E.S.

Antes del uso de razón no tienen virtudes infusas, pues ellas son "hábitos operativos infundidos por Dios en las potencias del alma para disponerla a obrar según el dictamen de la razón iluminada por la fe".

Por qué avanzan tan rápido: porque tienen virtudes adquiridas (que les protegen de pecar con el mal uso de razón, o malos apetitos) y no les encadenan pecados cometidos.

Niños así en un buen entorno, pueden al llegar con uso de razón a dedicarse a hacer capillitas a la Virgen en el monte (como hacía el santo cura de Ars, mientras cuidaba las ovejas), o rezar, etc. Igualmente Sta. Bernadette con 14 años ya debía recibir muy intensamente los dones del E.S. (y parece que hacía milagros), e igualmente los niños de Fátima.

Hay dos tipos de fe, la fe natural consecuencia de aplicar la pura lógica para deducir que hay un Dios (esta fe hasta el Demonio la tiene), y la fe sobrenatural, infusa, que nos permite ver la realidad sobrenatural, invisible a los ojos e inalcanzable por la razón (esta sólo los que estamos en gracia santificante la tenemos, sólo cuando somos "hijos de Dios"). Como los niños pequeños no tienen uso de razón, por un mal influjo del ambiente, por ejemplo, no pueden tener la primera y usarla para resistirse a la segunda; cosa que más mayores ya con uso de razón sí pueden hacer, y decir: "Sí, hay un Dios pero...". El sentido del misterio de Garrigou-Lagrange p.233 y ss. explica estos dos tipos de fe.

Circunstancias favorables

Las circunstancias de los niños de Fátima o Lourdes les favorecían (aparte de sus santos padres, cura y probablemente toda su familia extendida y vecinos):

- contacto con la realidad (no llevaron una vida virtual mirando pantallas y enviando mensajes de wasap, ni tan siquiera leyendo "novelas de caballerías", pues solían ser analfabetos)

- vivencia clara de la vida y la muerte (el lobo, partos de ovejas,...)

- práctica de amor puro (con los corderitos)

- silencio, aislamiento del mundo y sus daños

- autonomía y responsabilidad (solos responsables de un rebaño, mientras que ahora a los niños se les sobreprotege, frenando su desarrollo, que refuerza a su vez la sobreprotección pues retrasa asignarles responsabilidades).

- vida familiar sin problemas (ni económicos, ni sociales,...)

- con tiempo para cumplir sus obligaciones con deleite (no como los adultos que a menudo tenemos que cumplirlas deprisa y corriendo), y eso les sirve para hacerlas mejor.

- otros factores ambientales: buena alimentación, no contaminación,...

¿Qué aprendieron "hasta el tuétano de sus huesos"?

Esos niños tenían que tener metidas "hasta el tuétano de los huesos" las verdades fundamentales de la religión:

Certezas ya con uso de razón:

Esto es la santidad, ese profundo sentir es del que habla Barbens en su libro del cielo y que es un anticipo del cielo. Llevaban una vida que les permitía vivir con esta vivencia continua y no distraídos a cada momento con el bip del móvil: con 14 años Sta. Bernadette iba a buscar leña con el rosario en el bolsillo, no con el móvil.




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O en esta panadería ecológica que hace el pan con agua de mar y también la vende.

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