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La memoria del cuerpo (el "subconsciente")

(No soy un profesional, creo que lo que digo es cierto porque son cosas que cualquiera puede comprobar en sí mismo; pero probablemente falten cosas)

Tenemos dos memorias, una en el alma y otra en el cuerpo.

En la del alma guardamos nuestros proyectos, deseos, ideas (genéricas), conceptos muy asentados (pan, padre, coche, lápiz),... también nuestros rencores, odios,... y es donde recibimos las tentaciones de nuestros demonios habituales (orgullo, vanidad, ira, gula,...).

En la del cuerpo es donde guardamos las imágenes concretas (este pan que me estoy comiendo, este lápiz,...) y los hábitos.

Los escolásticos consideran esta memoria parte de lo que llaman los sentidos internos (que no tienen nada que ver con los sentidos externos: vista, oído, etc.). Puede verse en los diagramas que contiene este otro articulo, con los conceptos básicos de psicología, que son necesarios para entender lo que se dice aquí.

Al final hay una Nota sobre lo que dice de esto S. Juan de la Cruz.

Realmente guarda percepciones de todos los sentidos externos, pero la vista es el sentido privilegiado (ver artículo de por qué es así).

Guarda y asocia lo nuevo con lo anterior

Al guardar una nueva percepción, establece relaciones con otras percepciones anteriores. Puede relacionar lo nuevo con lo viejo por varios criterios:

Podríamos imaginarnos esta memoria como un almacén en que cada percepción estuviera en una estantería y unida con hilitos a otras percepciones en otras estanterías. En un almacén así no habría quien caminara por los pasillos, pues todo estaría lleno de hilitos, pero esta metáfora es sólo para fijar que almacenamos percepciones y relaciones entre ellas.

Graba la emoción que sentimos en la percepción

Además de percepciones graba la emoción con la que percibimos (y su relación con otro hilito). Y cuanta más intensidad tiene la emoción, más indeleblemente se graba. Y con las repeticiones. Cualquier emoción, aunque sea el rechazo, se graba.

No importa lo que nos ocurre, sino nuestra respuesta emocional. En un país la gente come caracoles con placer (graba caracoles-placer), en otros les da repugnancia (graba caracoles-rechazo). Si somos niños pequeños, grabamos la respuesta de quienes nos rodean (porque no sabemos que nosotros no somos ellos): si nos caemos de la bicicleta podemos no sentir nada o convertirse en un trauma si nuestros padres se ponen a chillar. Esto también ocurre en medicina con las enfermedades de origen emocional: no nos enferman los hechos que vivimos, sino cómo nos los tomamos.

Graba todo

Aunque parezca imposible, graba todo lo que percibimos y sentimos desde la concepción, nunca lo olvidamos y, si es necesario podemos recordarlo bajo hipnosis (cosa altamente desaconsejada). Graba todo, aun las cosas a las que no prestamos atención (esta es la base de la manipulación subliminal).

Genera (y guarda) los hábitos

Las percepciones repetidas siempre en la misma secuencia nos permiten comportamientos automáticos, hábitos, tanto corporales (conducir, esquiar, tocar el piano... pero también el habla, la forma de hablar, de movernos,...) como hábitos de conducta, de reaccionar, mentales, de percibir (y, por ejemplo, nos dificulta ver cosas nuevas), reacciones alérgicas,...

Porque funcionamos "de memoria", aunque no nos demos cuenta. Incluso el que está pintando un paisaje lo hace de memoria (de pocos segundos, pero de memoria).

Ver la Nota al pie con la explicación detallada de cómo las percepciones nos generan hábitos.

Dios nos hizo de esta forma porque los hábitos nos ahorran mucha energía mental, y nos resistimos a dejarlos también porque al menos con ellos nos hemos mantenido vivos hasta ahora (y no vemos claramente si "gracias a" o "a pesar de" ellos).

Hay hábitos que iniciamos, ejercemos y detenemos conscientemente, como el nadar; pero hay otros que no, como los hábitos de reacción, de percepcion, de conducta,... Por ello podemos acostumbrarnos a ellos, incluso a los nocivos (vicios o traumas).

Graba condicionamientos

Como también graba las emociones que tenemos al percibir algo, esto nos va formando condicionamientos, reacciones automáticas a estímulos externos.

Por ejemplo: jugar a pelota – contento / clase de matemáticas – aburrimiento / no me dejan ir a jugar – enfado. Cuando me he aburrido veinte veces en clase de matemáticas, luego cuando me hablan de matemáticas ya lo rechazo.

Si "todo nos diera igual", no habría manera de condicionarnos.

Puede que con una sola experiencia formemos el condicionamiento o podemos necesitar más.

Con una vez que escaldemos al gato será suficiente para que huya del agua fría, pero a nosotros tienen que multarnos 20 veces para dejar de conducir borrachos.

En los animales se llama impronta o "imprinting". Por ejemplo: los patitos consideran su madre lo primero que ven al salir del huevo, aunque sea un señor con barba, y lo seguirán allá donde vaya.

Estos condicionamientos que guardamos se llaman así porque luego condicionan / influyen nuestra acción o percepción.

A fuerza de ver un anuncio de un coche con una chica que me resulta atractiva, cuando evalúo comprarme ese coche revivo esa emoción (aunque ni recuerde a la chica).

Ahora está de moda hablar del "primado negativo", que es un tipo de condicionamiento en que nos acostumbran a un tema presentándolo como inofensivo para que luego, cuando nos afecte verdaderamente, no le prestemos suficiente atención y así valoremos en su justa medida.

Los condicionamientos son un tipo de hábito de reacción: no iniciado, ejecutado y detenido por la Voluntad, sino como respuesta automática, reacción a un estímulo externo: si ocurre tal, entonces pascual: si llueve hay que coger el paraguas, si entro al tren hay que buscar un asiento y sentarse, si pierdo un dinero, he de entristecerme, si me duele algo, he de llorar. (Ver después Nota ejemplos de condicionamientos)

Los traumas son un tipo de condicionamiento (grabados con gran emoción). Como decíamos antes, a veces nos acostumbrarnos a vivir con ellos.

La voluntad no domina fácil, directamente a esta memoria corporal

Esta memoria corporal no necesita al alma para funcionar.

El Entendimiento sólo puede entender perfectamente a sí mismo. No entiende directamente lo que son los quereres de la Voluntad ni los sentimientos, estados del alma. Mucho menos entiende lo que es la materia, el cuerpo. Y la Voluntad no puede mandar sobre lo que el Entendimiento no le informa bien.

Es decir, no somos conscientes de mucha de su actividad, en particular de nuestros hábitos. Sólo una observación voluntariosa de nuestros actos materiales nos da información indirecta de los hábitos que deben dirigirlos, que deben estar en esta memoria.

Por su falta de control de la Voluntad actualmente a esta memoria se la llama el "subconsciente".

A veces hemos de usar "trucos" para extraer lo que guarda o grabar cosas nuevas

Por su funcionamiento automático, independiente de nuestra voluntad, incluso para recordar cosas guardadas en ella a menudo hemos de usar trucos, artimañas, para extraer lo que guarda.

Podemos necesitar que alguien nos de "una pista" para recordar algo. Para recordar la tercera frase del Credo quizá tenemos que recitarlo desde el principio. El psicoanálisis usa la asociación libre y rápida de palabras para investigar qué guardamos en esta memoria.

O para grabar en ella lo que queremos (por ejemplo, lo que se explica sobre el beso para los traumas).

Estas posibilidades de truco permiten mucha posibilidad de negocio. En un mundo actualmente dominado por el Demonio, esos negocios se limitan a esa memoria corporal y no avanzan hacia la verdad en la memoria del alma. Tienen entretenidos a sus clientes con los trucos y no les hablan de las verdades que se guardan en el alma (que parecen desconocer los que regentan esos negocios).

Nos dirige casi todo

Por su capacidad de forjar hábitos esta memoria subconsciente dirige el 95% de nuestro comportamiento, y sólo a veces damos órdenes conscientemente. Es decir, dirige nuestra vida en gran medida, pues las órdenes conscientes nos gastan bastante energía (por ejemplo, al aprender algo hasta que lo hacemos "sin pensar". Por eso cuando empezamos a conducir somos incapaces de mantener a la vez una conversación).

Esta memoria, con su dirección del cuerpo independiente de nuestra voluntad, es la que nos traiciona, con su lenguaje no verbal, corporal, cuando decimos mentiras.

Ciertamente el porcentaje de 95% es en cuanto la cantidad, probablemente el 5% de decisiones conscientes sean las más importantes, "raíz" del resto.

Esta memoria es de donde sacamos 'lo primero que se nos ocurre'.

Esta memoria guarda tanto hábitos corporales como mentales: los corporales porque ya hemos explicado que esta memoria dirige habitualmente el cuerpo, y los mentales porque el cuerpo nos está influyendo en ellos continuamente. Si no nos "hacemos violencia", nuestros hábitos mentales son los correspondientes a nuestra complexión corporal. Si nos "hacemos violencia": la costumbre, los hábitos, se convierten en una "segunda naturaleza", sustituyendo la innata.

Nunca hacemos nada "al azar", sino siempre por una razón consciente o de esta memoria corporal: nunca olvidamos una cita 'sin querer', un aniversario...

No distingue realidad de ficción

Una característica curiosa de esta memoria corporal es que ella no recuerda por donde le vino la información: si de la imaginación, si de los sentidos externos o del mismo cuerpo. La consecuencia práctica es que no distingue realidad de ficción, en serio o en broma.

Por eso en las primeras exhibiciones de cine en que aparecía una locomotora de tren moviéndose hacia la cámara hacía que la gente saltara de sus butacas hacia la salida. Por eso la gente que va al cine llora cuando "se mete" en la historia (en la ficción), cuando realmente a ella no le está ocurriendo realmente nada desagradable.

Por eso pecamos también "de pensamiento", porque al pensar ya lo estamos grabando (aunque no tan intensamente como si además lo hacemos y además con gran emoción).

Graba mejor unas cosas que otras

Esta memoria corporal no puede guardar conceptos invisibles: el futuro, pasado, el no, y los adjetivos y adverbios sólo si son perceptibles.

Lo que experimentamos soñando también se graba en esta memoria.

La publicidad, vídeos, películas, noticieros, toda manipulación utiliza todas estas características de la memoria corporal

Origen de problemas

Además de lo dicho sobre que ella ejerce su lenguaje verbal independiente de nuestra voluntad, ya vemos que también nos puede dar problemas con los malos condicionamientos, o malos hábitos (vicios). En todos estos casos hay una lucha interna, entre la Voluntad (del alma) y lo que quiere esta memoria corporal (este descontrol del alma sobre el cuerpo es reato del Pecado Original: en el Paraíso no ocurría, ni ocurrirá en nuestro cuerpo glorioso en el cielo).

"el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil" Mt 26,41. "deseo obedecer la ley de Dios, pero no puedo dejar de pecar porque mi cuerpo es débil para obedecerla." Rom 7,23

Por ello en esta vida, tanto tenemos que evitar las ocasiones de condicionamientos o hábitos perniciosos (pantallas, malas compañías), como ocuparnos de desarrollar buenos (virtudes adquiridas), y eliminar los que arrastramos (con las tres primeras partes de la penitencia: "examen de conciencia", "dolor de corazón" y "propósito de enmienda", que es lo que algunos llaman "recapitulación").

Recordemos que en esta vida, tanto tenemos problemas que nos vienen de nuestro "enemigo" la carne (por esta memoria corporal con sus vicios y malos condicionamientos), como de las tentaciones de nuestros demonios habituales, que tanto nos pueden inspirar malos pensamientos como incluso alterar nuestro cuerpo para influir en nuestra voluntad.

Hemos de ver esta memoria corporal como un caballo que debe ser guiado por el jinete (la voluntad)

Recordemos que por lo acostumbrados que estamos a nuestros malos hábitos (traumas incluidos) nos cuesta mucho trabajo darnos cuenta de ellos. Algunos, como cuando el lenguaje no verbal nos traiciona, pueden ser anecdóticos, casi cómicos en algunos casos, pero en su conjunto todo esto es un tema serio. Las críticas de los demás son una gran ayuda, pues ellos ven mucho mejor que nosotros nuestros malos hábitos: por supuesto pueden estar equivocadas en gran parte, pero probablemente siempre tengan algo de razón. Como son difíciles de conseguir, podemos preguntarnos: "¿cómo me criticaría Fulanito?

Qué no está en esta memoria

Al inicio ya dijimos algo de qué hay en cada memoria. En la memoria corporal no está lo que está en la memoria del alma (dentro del entendimiento, en términos escolásticos):

Relacionamos ambas memorias y las usamos a la vez porque somos cuerpo y alma y ambos se comunican, pero son distintas:

La memoria del alma se cambia con razonamientos, la del cuerpo con hechos que percibimos o percepciones de cosas de ficción.

Nota: Cómo la percepción produce hábitos

De la misma manera que, al pisar la nieve virgen con nuestros pies o las ruedas del auto. La nieve es como los sentidos externos: se deja impresionar, modificar por los objetos externos. Y de alguna manera esa modificación queda guardada (más o menos tiempo) en algún sitio. Al pisar la nieve la modificamos y así queda. Ella guarda memoria de nuestro pie, y cualquiera que pase por allí puede ver que nosotros pasamos antes, puede re-percibir el pasado (que eso es recordar).

Si no es nuestro pie sino la rueda de nuestro auto, vamos dejando roderas. Cada vez que pasemos por allí, más profundas por cada pasada y endurecidas por el tiempo, más difícil salir de ellas: son los hábitos.

Nota: Citas de "Cautelas, avisos y sentencias" de S. Juan de la Cruz

160. El alma que esta en unión de amor (con Dios), hasta los primeros movimientos no tiene (sin domar, sin controlar por la voluntad).

Los "primeros movimientos" son las reacciones del subconsciente. Algún autor dice que la Virgen debía estar en esta situación, y estos "primeros movimientos", ocurrencias, se lee en su biografía que mortificaban a Sta. Bernadette (porque no los tenía completamente acallados).

262. El que tiene el sentido purgado y sujeto al espíritu de todas las cosas sensibles, desde el primer movimiento, saca deleite de sabrosa advertencia y contemplación de Dios.

El que tiene los "sentidos internos", y en particular el subconsciente limpio de malos hábitos y sujeto a la voluntad (lo dicho en 160)...

263. Siendo verdad en buena filosofía, que cada cosa, según el ser que tiene, es la vida que vive, el que tiene ser espiritual, mortificada la vida animal, claro es que sin contradicción ha de ir con todo a Dios.

El principio filosófico citado es que "cada ser obra según lo que es". "mortificada la vida animal" es lo dicho en el punto anterior. La vida animal es la que nos dan los "sentidos internos", una de cuyas partes es el subconsciente.

Nota ejemplos de condicionamientos

Paseando gente con sus perros vemos que uno pequeño se pone a ladrar a otro grande. Frente a eso, nos puede venir una primera reacción muy variada: podemos reir, sentirnos molestos, irritarnos, entristecernos,... todas nuestras reacciones son eso, nuestras. No están en el hecho. Si nos despierta una reacción u otra es por los condicionamientos que llevamos dentro.

La Biblia dice que Jesucristo (Dios) lloró cuando fue a ver a Lázaro muerto (Jn 11,35). El llorar por una pérdida es un condicionamiento, un mal hábito que tenemos y que Jesucristo (evidentemente) no tenía, como explican los comentarios de los S.S. Padres al versículo 33: "Jesús cuando la vio llorando, y que también lloraban los judíos que habían venido con ella, gimió en su ánimo y se turbó a sí mismo" Comentario: "Excitó en su corazón un movimiento voluntario de dolor y de aflicción, semejante en lo exterior a las pasiones y turbaciones involuntarias en los demás hombres. Con esto dio muestras de su bondad y de una tierna y viva compasión, queriendo afligirse y llorar como los otros, aunque era dueño de hacer cesar sus lágrimas resucitando a Lázaro, como hizo después".


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